sábado, 26 de septiembre de 2009

(la larva... primera parte)

LA LARVA

i

Mucho, demasiado sueño. Todo momento disponible (o cercano a estarlo). Dormir. Con mayúsculas, con minúsculas; en el piso, bocabajo, recostado, colgado por los pies como un murciélago, simplemente de espaldas resoplando hasta roncar a diez mil decibeles, a babor, a estribor, soñando, en seco… Dormir hasta el nirvana, hasta orbitar de ida y vuelta la vía láctea, los universos paralelos, babeado el rostro, adelantado el belfo, suelto el cachete, los ojos cerrados, a medio abrir mostrando la media luna de mi éxtasis o aun la fijeza del sonámbulo pasivo, por dos días, por cinco minutos, en silencio o arrullado por la estática televisiva… Dormir a pierna suelta.

lunes, 7 de septiembre de 2009

isidro gonzález




recién acabo de saber que fue a los catorce años de edad que mi tio inició aquel viaje que por los años de la revolución lo llevó hasta las sierras del norte del país, durango quizá, coahuila... (de eso no está muy seguro mi padre, don jesús paredes, que es quien me lo cuenta), reclutado en una leva disfrazada de agencia de empleos, que a poco reveló a los incautos atrapados (oaxaqueños, chiapanecos,peonada namás...) su verdadero cometido: someter a punta de balazos a una facción rebelde trepada en los montes de la serranía. mi tio, segun dice mi padre, para entonces ya con un buen tanto de su espigada estatura, aquel vozarrón que ya para entonces empezaría a modular una madurez a palos, inconforme con aquella promesa incumplida, con aquel vivir en medio de los plomazos, convenció a otro mozo, un año mayor que él, queretano, inseparable compañero a partir de entonces, a desertar en la clásica duermevela del centinela nocturno. osadía que los llevó a vagar circularmente por mas de dos días entre indistintas serranías, hasta que un amanecer les otorgara el esperado norte: el amable canto de un gallo, que anunciaba la cercanía de un rancho y con ello, comida, bebida, quizá trabajo. lo que encontraron, sigue contando mi papá, además de esto fue a un par de viejecitos, que junto con tres de sus hijos cuidaban aquel lugar, y que viendo la llegada de aquellos soldaditos indefensos los acogió de la mejor manera, sugiriéndoles enterrar ahi mismo uniformes y fusiles y ofreciéndoles la respectiva muda de ropa que los haría caminar entre la gente sin llamar la atención. El auxilio no podía ir más allá, ni qizá lo deseaban de otro modo el par de muchachos que como objetivo fijaron la frontera norte , ya cercana. El resto, ya por boca de mi mismo tio, ya por las versiones familiares, de alguna forma yo ya lo conocía, el vagar por practicamente todos los estados de la parte sur de la unión americana, su eventual retorno a la casa paterna, las divisas frescas, y la final renuncia al terruño para establecerse definitivamente en Sinton, Texas, en donde bajo nacionalidad gringa, fundaría una numerosa familia. para reforzar lo dicho mi hermana saca unas fotografias del archivo familiar, en donde mi tío aparece con el clasico parado de pachuco bien, gafas oscuras, tejana alacranada, chispeante el oro de la protesis de un un incisivo; de citizen man a la pocha rodeado de un contingente en apariencia armonioso y floreciente, niños, hijos, ahijados, lo rodean de amistosa manera hasta hacerlo parecer el jefe de aquella tribu, extensión de la otra familia mexicana,que esperaba con gusto sus visitas, de las que yo conservo un vivo recuerdo de infancia. nunca una notificación de su muerte, pero los años no mienten.

domingo, 6 de septiembre de 2009


4:00 P.M.

El aire cierra su puño
Y todo lo hunde entonces en su charca.
Los segundos cayendo en el silencio
Como costras de caspa.

LEERERIAS II


El rey desnudo paseando con su traje imaginario, toma, esta tarde, un trago conmigo. Ha aprendido a soportar las burlas, me confiesa, y desde el primer momento reconoció la famosa treta de sus sastres. “Habemos poetas en cueros, me dice, y los hay de terno y clámide. Que bendición y qué alivio. ¡Salud!”.

sábado, 5 de septiembre de 2009


LOBO

Ojos cerrados en plena avenida:
Caminando a ciegas Estrella
Huye del lobo.
No quiere ser de nadie, esta niña.
Pero lo ama.
El lobo por fin logra alcanzarla.
Va y toca
Con una garra la diáfana lágrima
Que escurre por su mejilla.
Quiere enjugarla.
Pero no sabe.
Su caricia es zarpa.
Su intención, vehemencia.
Ah, lobo triste. Crisálida
Triste este día tu Estrella,
Que en mitad de la avenida
Ha abierto los ojos para mirarte
Asustado, deseando tener
Las maneras del Hombre.
Pero eres estúpido
Un lobo triste y estúpido
Iluminado por la tenue
Luz de una estrella.
Demonios, ángeles del old town,
acuden en tu ayuda: hunden
Sus manos en tus costados del lobo
Y traen al mundo
Un ser carismático anclado a tu rabia
Milenaria.
En tu corazón de bestia, un aleteo de brisa,
Un canto de fuentes manando la perenne luz
Del entendimiento.
Ya no llora
La Estrella. Pero demora en su pecho -el
Dolor es tan fuerte- aquella respuesta
Que a ambos libere.

No es feliz ninguno, y la mirada que brota
Después de esta pausa, alimenta en ambos
Un obscuro presagio:
La sonrisa de sílex del lobo regresa, en su
Cruel ironía de nuevo navajas. La
Niña no ama, no odia, no vive, no extraña,
Algo en su pecho se ha roto muy dentro.
Se llama locura este oscuro puerto

Una en su dolor,
El otro en su sarcasmo
Solo el deambular les queda por direcciones opuestas.

En su sueño de esa noche la niña recordará
Aquel bosque
Que en plena ciudad miró extasiada
Y creerá que es mucho pedir en un mismo beso
La ternura y la zarpa. (La ciudad sonreirá
Satisfecha.)

En el sueño del lobo, solo quimeras
Solo sevicia. De nuevo solo tendones
Bajo la acritud de su garra.

EL PRINCIPIO

Esto es solo el principio

El eco sucumbe al oído

El ojo extirpa los reflejos del vacío

Pero esto es solo el principio.

viernes, 4 de septiembre de 2009


ÁMBAR
I
Hurgarás en el Jardín, está escrito.
En todos los rincones del Huerto.

Fingirás no reconocerme
Cuando suplicante llegue hasta tu orilla.

Encontrarás en mi lugar un ámbar
Y una tumba abierta.
II
No estaré más no seré más
Que una imagen en el electrizado lomo del grito
Pero sabré la hora exacta
En que tus pies se descalzan
Para recorrer
De uno a otro extremo
La humedad del rocío.

Seré un fruto para ti.
Una sierpe seré con tal de que me veas.

Cortado en mil pedazos por la espada justiciera
Hablaré)
De ti al ángel que nos vigila
Mientras su dios en la cocina
Regurgita la sopa.
III
No te vayas de mí.
El Jardín es un cadáver
Lo habita gente,
Intrusos…
Como a un ámbar engástame en tu sueño.

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pongo un lastre, luego otro, y otro... y no toco piso.